En plena crisis del campo surgen figuras como la de Peio Gallarreta, un joven de Aranguren que con tan solo 16 años tiene claro que se dedicará al sector primario de forma profesional
>>SITUACIÓN.
El proceso de pérdida demográfica de los núcleos rurales tocó fondo en los años 90. El envejecimiento de la población y las mayores y mejores oportunidades de empleo fuera del sector primario supusieron una importante reducción del número de jóvenes dedicados a la agricultura y la ganadería. Inquietas por la situación, las instituciones reforzaron los programas de ayudas para frenar la tendencia y asegurar el relevo generacional.
>>COMPETITIVIDAD.
La reducción de jóvenes agricultores no es un fenómeno exclusivo de Euskal Herria, sino que afecta a todos los países de la Unión Europea y con especial intensidad a Francia, Grecia, España y Portugal. La aplicación de programas ha mejorado las condiciones de quienes se dedican a ello, constituyendo un núcleo reducido pero altamente profesionalizado sobre el que descansa buena parte de la agricultura familiar más competitiva.
>>ARANGUREN.
Las expectativas de relevo generacional en la agricultura son limitadas y con frecuencia suelen ser los propios padres quienes disuaden a sus hijos sobre esta posibilidad. Éstos perseveran en la conocida estrategia de anteponer los estudios a la sucesión en la explotación familiar. Puestos a elegir entre “darles carrera” y dejarles el negocio rural, los agricultores vascos se decantan de manera casi unánime por los estudios como mejor manera de asegurar el futuro de sus hijos.
Pero el matrimonio Gallarreta-Beraza lo tiene complicado. Nunca ha estado vinculado al mundo agreste, ni tan siquiera vive en un caserío rodeado de pastos, sino en un apartamento del barrio La Inmaculada, en Aranguren, sin embargo, el menor de sus tres hijos, Peio, ha mostrado desde muy pequeño una excepcional inclinación hacia el trabajo en el campo.
Tiene solo 16 años, cursa estudios de soldadura en el colegio Maristas San Miguel de Zalla y, contrariamente a lo esperado, encaja a la perfección en el perfil de joven agricultor. En su cabeza no luce la visera de moda, sino la txapela de toda la vida; en sus manos no destellan los anillos o las pulseras de plata, sino un cordel para amarrar fardos; y su vestimenta preferida se compone de buzo, cachava y botas altas de goma.
No es un capricho juvenil, ni una cabezonada, Peio lo tiene claro: “quiero ser ganadero, es lo que me gusta”. Y si la situación del sector primario continúa en declive, lo sigue teniendo claro: “lo compaginaré con otro empleo, pero siempre tendré animales”.
De hecho, a tan corta edad ya tiene su propia granja, compuesta por una docena de cabras, ovejas latxas, gallinas, conejos y un burro encartado apodado “Jalisco”. Con él participa en carreras de burros por las fiestas de toda Bizkaia y obtiene premios en metálico que invierte en alimento para el resto de animales. “También vendo huevos y cabritos, y mis padres me echan un mano para comprar pienso y vacunas”, añade.
>>POCOS PASTOS
A Peio no le gusta “nada” madrugar, pero cada mañana antes de ir a clase deja atendidos a sus animales, y por la tarde, cuando regresa del colegio, vuelve a enfundarse la ropa de trabajo para seguir faenando en varios prados que le dejan algunos vecinos de Aranguren. “Solicité un pasto en el ayuntamiento, pero me dijeron que no había, y resulta muy difícil encontrar uno que no esté ocupado”, dice.
Su aprendizaje en las tareas rurales proviene de los consejos que le aportan otros ganaderos del entorno, con los que mantiene una estrecha colaboración. “Me dan recomendaciones que me vienen muy bien, por ejemplo, hace tres años sembré por primera vez la huerta y no me salió bien, pero me han orientado y este año he recolectado de todo”, explica.
El domingo, Peio llevará a “Jalisco” al XV Concurso y Monografía del Burro encartado que se celebrará en Gordexola. A buen seguro, este joven agricultor aprovechará la jornada para contrastar ideas y aprender otras prácticas de los ganaderos presentes. El chico quiere ser granjero, y de verdad que promete.
