Boinas Las Encartada Museoa modifica su horario de apertura

Noticias actualidad 7 de diciembre del 2007

El Museo de Boinas La Encartada ha comenzado su horario de invierno, que estará vigente hasta el 15 de marzo de 2008.

De este modo, el centro cultural se mantendrá abierto de 10:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00 horas de martes a viernes; y de 10:00 a 15:00 y de 17:00 a 20:00 horas los sábados, domingos y festivos.

Los lunes, el museo se estará cerrado. La última visita se realizará una hora antes del horario de cierre.

En cuanto a los precios, La Encartada mantiene el coste de 5 euros para la entrada general; 3 euros para estudiantes, jubilados y niños a partir de 6 años, y 2 euros para grupos escolares.

FÁBRICA DE BOINAS LA ENCARTADA S.A

Lugares de Interés, Noticias actualidad 5 de febrero del 2007

Salgai

La centenaria fábrica de boinas y mantas La Encartada abre de nuevo sus puertas reconvertida en museo. Doce años de reformas han dado paso a un complejo industrial y turístico único en Euskalherria, que traslada al visitante a la época de la Primera Revolución Industrial.

BALMASEDA.
Tras un largo y complejo proceso de restauración que se ha prolongado durante doce años, la antigua fábrica de boinas La Encartada de Balmaseda ha abierto sus puertas convertida en museo industrial y cultural.

Ubicada en el barrio El Peñueco, el centro reúne prácticamente todos los edificios originales: la fábrica, los dos bloques de viviendas obreras y la capilla adosada que también hizo las funciones de escuela. Además, en su interior conserva toda la maquinaria original del proceso productivo, una colección industrial única y revolucionaria en su tiempo.

La Encartada se dedicó a la producción de boinas y en menor medida de mantas desde su fundación, en 1892, hasta su cierre en 1992, un sector –el textil- muy poco representado en el Territorio frente al potente siderometalúrgico. Ahora, la antigua firma ofrece la oportunidad de ver toda una cadena productiva que podría ponerse de nuevo en funcionamiento para hacer una txapela.

Maquinaria de gran valor

Según los historiadores que han tomado parte en la reforma, la mayor parte de las piezas son originales y de época, incluso con algún ejemplar único en toda Europa. En total, 35 máquinas de excepcional valor. El origen internacional del conjunto mecánico se debe a que sus fundadores recurrieron a los países punteros en este tipo de tecnología, de ahí que este Museo constituya un fiel tratado de la Primera Revolución Industrial.

UN VIAJE A LA PRIMERA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL

De todo el conjunto, lo que se ha abierto al público es la fábrica y su entorno inmediato, un complejo textil que nos traslada a los primeros pasos de la Revolución Industrial.

Considerada como de una soberbia riqueza mecánica, en Boinas La Encartada Museoa se puede ver la centenaria turbina hidráulica, hoy de nuevo funcionando y produciendo electricidad. En este viaje al pasado industrial, se puede ver también el antiguo secadero de lana, la nave de hilatura, las áreas de confección de boinas y acabado o la espectacular nave de mantas y paños. También pueden visitarse los despachos y oficinas de la empresa ambientados en los años 20.

El ambiente fabril se completa con imágenes antiguas y testimonios de la vida en torno a la empresa, así como con los viejos vehículos que se utilizaban para el transporte.

En una fase posterior se recuperará la vivienda del propietario y las salas de acabado y expedición. Asimismo, se restaurará para distintos usos los dos bloques de viviendas obreras que están en el exterior y que se levantaron para acoger a las familias trabajadoras. Se trata de una casa con pisos inmediata a la fábrica (1892-94), y ahora en restauración, y de otro grupo alineado junto a la carretera, formado por un bloque de seis viviendas de principios siglo XX. Adosado a él se encuentra la capilla, que compartió esta dedicación con la de escuela de barriada hasta mediados del siglo.

UN GRAN COMPLEJO CULTURAL.

La Diputación Foral de Bizkaia y el Ayuntamiento de Balmaseda han diseñado este proyecto como un gran complejo de ocio cultural en el que, con todo el rigor científico e histórico, cada uno de los elementos recibe tratamientos específicos, pero todos redundan en los mismos objetivos: preservar el bien y hacer sostenible su conservación y difusión.

BILBOVISIÓN

ZONA RECREATIVA.

Boinas La Encartada Museoa ofrece visitas guiadas, dispone de cafetería, zona de información y tienda de recuerdos. Para primavera, el consistorio espera poder inaugurar la zona recreativa de 25.000 metros cuadrados que está enclavada en un paraje incomparable, junto a uno de los meandros del río Kadagua.

HILANDO HISTORIA
La Encartada mantuvo su actividad textil durante un siglo hasta su cierre en 1992

BALMASEDA. La fundación de la fábrica de boinas La Encartada se remonta a 1892, fruto de la iniciativa de un indiano de la villa, Marcos Arena Bermejillo, que había hecho fortuna en México, y a quien apoyaron los industriales bilbaínos Santos López de Letona y Domingo de Otaola y los balmasedanos Martín Mendia y Juan Bautista Hernández. Juntos, levantaron en Balmaseda una fábrica dedicada al ramo textil de la lana y, preferentemente, a la confección de boinas.

El capital inicial fue de 500.000 pesetas, y el emplazamiento el barrio El Peñueco. El conjunto industrial, que básicamente se conserva intacto, mantuvo hasta su cierre en 1992 una línea de producción integral, que adquiría la materia prima en crudo y procedía al hilado de la misma, para después dedicarse a la confección, tanto de boinas como de mantas. A pesar de ello, esta última línea tuvo escasa vida productiva, ya que se inauguró en las primeras décadas de siglo XX y se abandonó al final de la Guerra Civil, al igual que otros artículos como bufandas o pasamontañas.

FEMENINA Y FAMILIAR
En su apogeo, la fábrica empleó a 130 operarios, en su mayoría mujeres balmasedanas sin especializar y formadas en la propia empresa durante seis meses. No obstante, entre la plantilla también hubo foráneos e incluso extranjeros, sobre todo técnicos, al requerirse “maestros especialistas” de los países punteros en el sector textil como Francia, Bélgica o Gran Bretaña.

Característica peculiar era la transmisión casi familiar de los oficios que desempeñaban dentro de la factoría, en una especie de relevo generacional profesional.

La jornada laboral en 1949 era de 8 horas diarias, más dos extraordinarias, dividida en dos turnos: uno de 6 de la mañana a 2 de la tarde y otro de 2 a 10 de la noche. Pero en los años de mayor producción, durante la Guerra Civil, hubo de habilitarse un tercer turno.

Por lo general, se trabajaba incluso los sábados a cambio de salarios relativamente bajos en relación a otros sectores implantados en la localidad, como el ferroviario o el dedicado al plomo.

HORARIOS DEL MUSEO

Hasta Semana Santa: De martes a viernes: 10:00-14:00 hs. Sábados: 10:00-15:00 y 17:00-19:00 hs. Domingos y festivos: 10:00-15:00 hs. Lunes: cerrado.

De abril a octubre: De martes a viernes: 10:00-14:00 hs. y 17:00-20:00 hs. Sábados: 10:00-15:00 y 17:00-20:00 hs. Domingos y festivos: 10:00-15:00 y 17:00-20:00 hs. Lunes: cerrado.

DE LA BOINA A LA TXAPELA.
A pesar de sus orígenes confusos, los pastores fueron unos de los primeros usuarios de la txapela. Más tarde formó parte del uniforme carlista –con el general Zumalacárregui como modelo- y luego de los nacionalistas, con Sabino Arana como prototipo. Con tales “promotores”, la boina pasó de minoritaria y de uso restringido a constituirse en la seña de identidad de un pueblo. No solo propia ya de proletarios y caseros, sino que también se ataviaban con ella sectores burgueses.

TXAPELA VASCA O AUSTRALIANA.

En las instalaciones de La Encartada se llevaba a cabo el proceso completo del trabajo de la lana hasta quedar ésta transformada en boina. Tiempo atrás la materia prima se traía de Salamanca, (lana merina) y de Cataluña. Pero después, se trajo de Australia vía Cataluña. La lana australiana era considerada más suave al tacto y de mejor calidad que la merina, ofreciendo además un mejor acabado del producto.

CÓMO SE FABRICA UNA BOINA

1.- El vellón en lana se lavaba para eliminar la grasa animal e impurezas y luego se secaba extendida.

2.- La lana se pasa al “diablo”, máquina que la abre y divide en copos, para que las cardas la esponjen, transformándola en una faja o manta. La última operación la dividirá en mechas diferenciadas sobre un tambor o rodillo.

3.- La mechas reciben la torsión adecuada en la selfactina. Esta máquina consta de dos partes: una fija, donde se colocan los tambores, y otra móvil, donde se sitúan las canillas. El desplazamiento regular del carro móvil dará al hilo la resistencia y firmeza necesarias.

4.- El hilo pasa a las bobinadoras, que lo devanan en carretes para ser utilizado en los telares.

5.- Los telares entrelazando automáticamente el hilo, obtienen una malla triangular, base de la futura boina.

6.- La malla base pasa a las máquinas de coser, donde se unen después los dos extremos sueltos de la malla con costura invisible y se añade el cordón o rebillo en el centro. Su tamaño es entonces el doble del que tendrá finalmente.

7.- En los batanes el agua jabonosa y el golpe regular de los mazos irá poco a poco apretando el tejido hasta darle la consistencia de paño, pasando después al tinte.

8.- Las boinas se colocan en moldes y hormas que las estiran y moldean en el secado.

9.- Una vez secas, un cilindro con cardos vegetales, la “percha”, saca el pelo del paño. Después, la “tundidora”, máquina provista de cuchillas que giran a gran rapidez, cortará e igualará el pelo de la boina.

10.- En el taller de acabado se les añade el forro y badana, además de los accesorios necesarios (cintas, etiquetas, escudos) y el empaquetado.

Monumentos en Zalla

Monumentos 4 de febrero del 2007

Casa de Juntas Abellaneda.

Esta enclavada en una pequeña planicie y rodeada por algunos caseríos, que conservan la característica del país, entre cañadas y montes.
Abellaneda es la casa política de las Encartaciones, la aldea foral y el símbolo de las libertades. En su recinto se congregaban los primitivos encartados bajo el Árbol Santo.
Aunque sus orígenes no están fechados, por algunos testimonios recogidos se puede afirmar la plena vigencia de estas Juntas de Concejo en los siglos XIV y XV.
Inicialmente se trataría de un congreso al que todos los hijosdalgo de la tierra acudían con iguales atribuciones de proponer y votar, ostentando la representación de su familia, torre o casa. A finales del siglo XV, al igual que sucedió en las Juntas de Gernika, lo representado debió de transferirse a los municipios.

La elección de Abellaneda como sede de Las Juntas tuvo una motivación estratégica, ya que representa el centro geográfico de Las Encartaciones.
Las primeras noticias indican que estas reuniones se celebraban bajo el Roble Foral, situado en medio del cuadrilátero adosado a la Casa de Juntas, pero debido a las inclemencias del tiempo la costumbre de reunirse en el interior de la casa terminó por generalizarse.

El 11 de mayo de 1968 tuvo lugar la inauguración oficial de la reconstruída Casa de Juntas de Abellaneda, donde se reunían antiguamente los representantes de los concejos encartados bajo la presencia del Teniente Corregidor, que era el representante del poder real en lo ejecutivo, judicial y gubernativo por delegación del Corregidor de Bizkaia.
Hasta el siglo XVII se mantuvo la independencia administrativa de Las Encartaciones respecto al resto de Bizkaia, ya que fue en 1799 cuando se sumó totalmente el señorío vizcaino.

Antiguamente el conjunto de Abellaneda lo constituían dos edificios de dos plantas, uno era la casa de Corregidor y el otro la Casa de Juntas propiamente dicha.
La Casa de Juntas constaba de un sótano, que fue la antigua cárcel de la Encartación, más sus dos plantas.
En la primera se encontraba la sala de guarda. En su puerta, frente a la ermita del Angel, oían misa los presos los domingos.
En la segunda planta, en su única habitación, se celebraban las Juntas cuando no tenían lugar al aire libre.
En 1956 comenzaron las primeras obras para rehabilitar la Casa de Juntas de Abellaneda, trabajo que se culminó en 1968, quedando hoy Abellaneda como un auténtico santuario de la historia de Las Encartaciones.
Con motivo de la inauguración se volvió a revivir el viejo pleito entre los municipios de Zalla y Sopuerta sobre el emplazamiento de Abellaneda. Removiendo los escombros de la obra restaurada, se encontró el viejo mojón de los límites municipales que determina que la Casa de Juntas se encuentra el término del Concejo de Zalla y en cambio la Casa del Corregidor, que tiene su acceso por Zalla, corresponde en una mitad al Concejo de Sopuerta.
Delante de la Casa de Juntas ha sido plantado un retoño del Arbol de Gernika.
En la actualidad ha sido restaurado el viejo edificio y creado de nueva planta el Museo de Encartaciones.

Ermita de San Pantaleón.

La antigua ermita de San Pantaleón estaba enclavada en el barrio de Arétxaga, en la finca La Cascajera, del lugar denominado El Campillo.
Esta ermita fue totalmente destruida por una riada antes de 1764, y entre ese año y 1766 fue reconstruida en su actual emplazamiento. La fecha de construcción de la antigua ermita se desconoce, aunque existe constancia escrita en los libros de cuentas de 1725.

Junto a la primitiva ermita fue quemada Lucia de Arétxaga, llamada también “La Beata o bruja de San Pantaleón”.
Sobre este echo se recuerdan dos inscripciones que existían en la ermita:” Lucia de Arétxaga declarada bruja y quemada por la Santa Inquisición” y “Lucia de Arétxaga, bruja declarada por la Santa Inquisición y quemada en el campo de San Pantaleón“.La actual ermita, esta situada en el barrio de Gallardi.

Destaca por su gran tamaño una antigua pila de agua bendita situada a la entrada, es reseñable las imágenes de Santa. Mónica, san Roque, San Valentín, San Cristóbal, San Sebastián y San Pantaleón. La mas notable es la de San Pantaleón, realizada en piedra policromada y cuyas medidas son de 93 cm. por 30 cm.
Por el estilo es posible que esta imagen date del siglo XV, pero lo realmente curioso es el sombrero de San Pantaleón.
Es tradicional costumbre arrodillarse ante el Santo Medico, calarse un viejo sombrero y rezar un padre nuestro para preservarse de los dolores y enfermedades de cabeza.
En el exterior de la ermita hay colocadas unas losas con números inscriptos procedentes de las sepulturas de la parroquia San Miguel Arcángel.

Ermita San Antonio de la Mella.
Mella o Maila significa en euskera “hondonada entre montes” término que describe fielmente el lugar de emplazamiento de esta ermita, una hondonada a ambos lados del río Cadagua, en un entorno rural y boscoso bellísimo. Incrementa el atractivo del lugar la cercana torre medieval de Terreros, una de las más altas conservadas y situada al otro lado del río.
La ermita fundada bajo la advocación de Nuestra Señora de la Asunción y de San Antonio de Padua, se halla situada en el barrio de la Herrera, formando conjunto con la casa palacio de Urrutia de la Melia de la que debe constituir propiamente su capilla sepulcral.
Fue mandada construir por los Séptimos Señores de la Casa de Urrutia, concretamente por doña Jerónima de Achuriaga y Murga-Loyzaga, a la muerte de su esposo, don Antonio de Urrutia y Salazar (caballero del Hábito de Santiago desde el año 1677, alcalde de Zalla, Procurador General de las Encartaciones de Bizkaia y enterrado en dicha ermita en un sepulcro con figura orante). Construido el edificio, pasó a depender del Arzobispado de Burgos, diócesis a la que entonces pertenecía las Encartaciones, con visitas anuales del representante episcopal. La capellanía ejerció sus funciones hasta finales del XIX (1889), con la muerte del mayorazgo don Simón de Urrutia y Yermo y el subsiguiente desmantelamiento del patrimonio familiar, si bien continuó celebrándose misa anualmente cada 15 de mayo con ocasión de la festividad de San Antonio de Padua.

La ermita constituye uno de los raros ejemplos de capilla funeraria autónoma y privada de Bizkaia. Frente a la ermita se encuentra la casa-palacio de Urrutia que conserva entera la fachada de sillería, con escudo de armas de Urrutia y Abellaneda, de fines del siglo XVII.
Entre la ermita y el Palacio de Urrutia pasaba el antiguo camino real que desde Bilbao se dirigía a Balmaseda, coincidiendo con el trazado de la calzada romana que en tiempos alto-medievales llegaba hasta Castro-Urdiales.
Aún se conserva un pequeño puente en las proximidades, junto a la casa edificada para vivienda de los ferrones de La Mella.
El antiguo conjunto monumental de La Mella estaba formado por la ermita de San Antonio, el palacio de Urrutia, la torre de Terreros, dos ferrerías y un molino, así como edificaciones para viviendas de los artesanos que trabajaban el mineral férrico y la harina, cocheras y caballerizas. Todo este conjunto que formaba una especie de ciudadela amurallada, fue desapareciendo, reutilizándose sus materiales y escombros para levantar otras edificaciones más populares.

Ermita San Pedro Zarikete.

Ubicada en el extremo oeste del valle de Salcedo, a la vera del camino real en la ribera del río Cadagua y a la sombra de un frondoso roble (nieto del árbol del Gernika y plantado en 1912), está dedicada a San Pedro.
Se sabe ciertamente que existía en el siglo XVI aunque hay indicios de que pudiera ser bastante anterior a esta fecha.
El local es amplio, espacioso y posee tres retablos. En el central y ocupando un lugar preferente se encuentra la imagen de San Pedro, acompañada por otras tallas (San Antonio, San Nicolás, San Bernabé, Santa Mónica). La imagen del Santo Titular es de madera policromada (de cerezo probablemente) de unos 45 cms. de altura, destacando por sus grandes y desproporcionadas orejas. Esta imagen data del siglo XII.
Antiguamente se celebraban con gran solemnidad las dos festividades de San Pedro Apóstol, 29 de junio y 1 de agosto. Hoy perdura el día 1 de agosto como Día del Santo. En ese día de fiesta mayor tienen lugar una serie de ritos, costumbres y tradiciones.
De esta ermita se ha escrito mucho acerca de su fama contra el “mal de ojo” y contra los demonios. Por ella pasaban al año miles devotos que se creían poseídos por los espíritus malignos y venían a ser “exorcizados” a los pies de San Pedro en Zarikete. En Zalla estuvieron muy extendidas las supersticiones en malignos seres sobrenaturales aojadores y hechiceros.
Sobre todo el “mal de ojo” fue una creencia muy arraigada y para combatirlo solían usarse amuletos que contenían diversas sustancias como azabache, carbón de leña, cenizas, laurel y otras plantas, pan bendito y estiércol de pollo.
Aunque esta superstición de brujería y aojadores fue general en todo el País Vasco, en Zalla estuvo más arraigada que en ninguna otra parte. De ahí que a los naturales y vecinos de Zalla se les llame por antonomasia “Brujos”. El rito de desembrujamiento consistía en acudir a la ermita el día del Santo por un camino y regresar por otro, con el objetivo de que (los malos espíritus) no penetrasen de nuevo en la persona que iba a “desembrujarse”.
A su vez, se iban echando puñados de sal por el camino. La sal es considerada como un “veneno” activismo contra las brujas y con la ayuda de la sal, el Santo atendía mejor las peticiones.
En el interior de la ermita, iluminada con gran cantidad de velas traídas por los devotos, se celebraba la Santa Misa, se realizaba la lectura de los Evangelios, se bendecía a los niños, prendas y objetos diversos y, por último, se suplicaba al Santo con devoción.
Entre los muchos casos curiosos ocurridos, se cuenta el de una señora de Madrid que acudió a Zalla preguntando por la ermita de San Pedro Zarikete, ella era la dueña de una posada de Madrid a la que la gente no acudía y achacaba el hecho a “cosa de brujas”, por este motivo vino a Zalla para “desembrujar” su posada.

Iglesia Parroquial de San Miguel.

La iglesia de San Miguel Arcángel, iglesia parroquial y matriz del concejo de Zalla, fue fundada en el siglo XII por los señores de Ayala y Salcedo y por el dueño del la casa solar de Zalla.
Grande en su porte exterior, resultó divisora del Condestable de Castilla, Diego Hurtado y Juan Salcedo, rentando hasta 20.000 maravedíes anuales en la pesquisa de patronato de iglesias del año 1487.
La imagen de San Miguel Arcángel, del primitivo retablo que hoy se guarda en la ermita de San Pedro Zarikete, y una puerta ojival debajo del coro son los únicos vestigios de la antigua parroquia.
El Excelentísimo señor don José de Yermo y Santibáñez, ilustre hijo y bienhechor de esta parroquia, obispo de Ávila (1727-1737), contribuye notablemente a la construcción de de la capilla de Nuestra Señora del Carmen, torre y coro de la parroquia merced a sus constantes aportaciones.
Con el legado dejado tras su muerte, se la doto de ricos ornamentos, lámparas de plata, reliquias de Santos, vasos sagrados, etc, aunque todo esto desapareció tras el saqueo de las tropas Napoleónicas en noviembre de 1808.
Se reedifica y amplia en el año 1738,convirtiéndola en un edificio de una sola nave con bóvedas de estilo renancestista, teniendo además dos capillas, siete altares, torre, campanario, pórtico y retablo renancestista, todo ello costeado por don Manuel de Llantada e Ibarra, hijo del concejo de Zalla y vecino de México.
Esta iglesia sirvió de camposanto para los habitantes locales, ya que bajo su tarima se encontraron los restos de 140 sepulturas, cubiertas por losas grabadas numéricamente para su identificación.
La ultima reforma se realizo , construyendo el edificio adosado a la parroquia, conocido entonces popularmente como “La Legión” e inaugurado el 19 de Marzo de 1958 para usos culturales de la juventud.

Iglesia de Otxaran.
Fue erigida en 1524 bajo la advocación de Santiago Apóstol. El actual edificio de estilo barroco, data del siglo XVIII y conserva en su origen interior un confesionario gótico.
En Otxaran existe también un monolito de arenisca conocido como Millario de Retola. Este monumento honorífico hace referencia al emperador romano Maximino (235-238 d.d.C.), posee un epígrafe ordenado en trece líneas y está considerado de interés territorial. El Miliano, de estilo romano, puede estar relacionado con la antigua calzada romana que tras pasar por Otxaran se dirigía a Castro-Urdiales.

Palacio de Murga.

Considerado en su origen casa-torre, ha sido transformado a lo largo de los siglos hasta adquirir el estado actual.Ubicado en el barrio de Mimetiz, en pleno centro urbano del municipio, dentro de una parcela arbolada de más de una hectárea de extensión, un escudo de armas del siglo XVII campea encima de la puerta principal dando señorío a la casa-torre solariega.
Procede de los linajes de Salcedo (fundado por el conde don Rubio Díaz de Asturias) y de Ayala (fundado por el conde don Vela de Aragón), quién fue cabeza de mando de los bamboinos y que tuvo por progenitor del linaje a Sancho García de Salcedo “el Negro” (octavo señor de Ayala), cuyo hijo bastardo Juan Sánchez Chiquilín de Murga, fue primer señor de Murga y el que levantó la torre solar de este apellido en 1272. Su segundo hijo Juan Sánchez de Murga y Retuerto fue el primer señor de la casa de Murga en Zalla.
En el escudo en su parte inferior, existe un lema abreviado del escudo de Salcedo, que remonta el origen de este linaje al reino de León:
“Sauces y panelas son / estas armas sin edubio /
hijas del conde don Rubio, / nietas del rey de León”.
Remontándonos al inicio de la tradición, en el siglo XI pobló el valle de Salcedo un noble caballero que fue conocido por el nombre de conde don Flavio Rubio de Aranguti, el cual se llamaba don Rubio Díaz de Asturias y era descendiente de los reyes de Asturias y León. Este conde don Rubio de Aranguti, fue el primer señor de Salcedo y fundador de este linaje; sucedió a don Rubio en el Señorío de Salcedo su hija doña María de Salcedo que se casó con don Galindo Velásquez de Ayala (Señor de Ayala y biznieto del infante don Vela de Aragón quien fuera fundador del Señorío de Ayala). Vinculados ambos señoríos se respetó la voluntad de don Rubio: “Que los descendientes de su hija llevaran el apellido Salcedo”.
Posteriormente, pasados los años, se separaron estos dos señoríos de Ayala y Salcedo; correspondió el de Ayala a don Sancho García de Salcedo “el Negro” octavo señor de Ayala y fundador del linaje de Murga.
Actualmente, la casa-torre de Murga ha sido restaurada para instalar el nuevo Ayuntamiento de Zalla, como sede representativa de nuestro concejo.

Palacio de San Cristobal o “Casa Pinta”.
El primitivo solar del linaje de los San Cristóbal estuvo ubicado en Zalla y aún hoy día se conserva el palacio de su nombre, aunque se ha modernizado. La época más remota a la que, por documentos oficiales existentes en el archivo del actual mayorazgo de la casa, podemos remontarnos es la segunda mitad del siglo XII.
Don Fernando de San Cristóbal se había casado con doña María Fernández de Escaza (hija del maestre de Calatrava don Fernando de Escaza); el hijo de ambos don Fernando de San Cristóbal y Fernández de Escaza, ballestero del rey Alfonso IX fundaba en 1190 la torre de cabo de Armería de los San Cristóbal en el lugar conocido como San Miguel de Zalla, dado que ese era el titular de su iglesia parroquial.
El palacio actual, también llamado “Casa Pinta”, es un edificio compacto del siglo XVII, sus elementos de dotación son el escudo de su fachada (escudo de San Cristóbal y Moinar) y la forja de los hierros que poseen sus balcones.

Torre de Bolumburu.

El solar de Bolumburu constituye con su torre, capilla y demás edificaciones anexas, antiguos molinos y ferrerías, un bello complejo histórico a orillas del río Cadagua. La Casa-Torre datada cronológicamente en el siglo XV, es un edificio de estilo gótico-popular formado por dos bloques de planta cuadrada, con cubierta a cuatro aguas, en mampostería y ladrillo salvo vanos y ángulos. Los vanos de distribuyen irregularmente en las fachadas. Junto a saeteras y un arco de medio punto aparece ventanas y balcones de posterior construcción. Los accesos son un arco apuntado (hoy convertido en ventanal) y una puerta franqueada por dos troneras. Sobre un balcón lateral tiene un dibujo de una flor de lis estilizada, que se referirá al cuarto cuartel de las armas de Villa que la ostenta.
Es indudable que la torre en sus orígenes fue levantada por el linaje de Murga y era una avanzadilla en la defensa de los patrimonios de la casa de Ayala, así como lo fue la torre de Terreros, tan cercana a ella y cuyo linaje propietario descendía de dicha casa.
La casa torre Bolumburu está calificada de interés territorial y junto a ella se levanta la ermita de Santa Ana, que fue fundada en el año 1610 por don Iñigo Urtado de Salcedo y su mujer doña María de Murga y Escoriaza.

Torre de Terreros.
Solar de rancio linaje, está ubicado en el barrio de La Herrera de Zalla, concretamente en el lugar de Terreros. Posee una de las torres mejor conservadas de las Encartaciones, y es un magnífico ejemplo de construcción defensiva. Dicha torres, con una altura actual de unos 20 m., lo único que ha perdido a través de los siglos son los cubos y las almenas, así como las varias líneas de murallas y cercas que la rodeaban.
Esta casa de Terreros es nombrada por el cronista López García de Salazar en las “Bienandanzas e Fortunas” tomando sus señores parte muy activa en las Guerras Banderizas. El primer señor de la torre vieja, Ochoa Galíndez de Terreros, murió en las guerras de linajes en 1388. Su hijo, Juan Galíndez I de Terreros que estuvo casado con doña Inés de Salazar y Zamudio (hija del Señor de Salazar de Muñatones), fundó y construyó en 1420 la torre que actualmente se conserva. No tiene en sus muros escudos de armas, pero por ejecutorias ganadas por los señores de Terreros se sabe que existió en piedra, según consta en la Hidalguía de don Iñigo de Terreros Mendoza extendida por las Cortes de Monzón.
La Torre de Terreros, forma parte del conjunto monumental de La Herrera, junto al palacio de Urrutia y la ermita de San Antonio de La Mella.

Castillo de Piedra
Ubicado en el barrio del mismo nombre, esta situado en un alto desde el que se domina todo Balmaseda y el paso hacia el curso bajo del rió Cadagua.
De estilo gótico, fechado entre los siglos XIV-XV. Reciba este nombre porque pertenecía al linaje de La Piedra. Fue volado durante la Primera Guerra Carlista y sus ruinas están consideradas de interés territorial.

Palacio Mendia
Enclavado en pleno corazón de Zalla, junto al antiguo Ayuntamiento, es un edificio barroco del siglo XVIII.

Iglesia de Santa Isabel de la Herrera

Fue fundada en el año 1520. Tras el saqueo a que fue sometida por las tropas napoleónicas en el año 1809, se reconstruye en el año 1822. De estilo neoclásico, esta calificada de interés territorial.

Palacio de Urrutia de la Mella.
Es un edificio barroco del siglo XVIII que conserva su fachada principal en sillería. Situado frente a la ermita de San Antonio, entre ambos pasaba el Camino Real. Fue un palacio muy ponderado en su diseño, en el ritmo de los vanos, en su aparejo y en sus complementos (escudo y herrajes).

Casa Torre de Llantada
De estilo gótico-popular y fechada en el siglo XV. Es un edifico aparejado en mampostería. Conserva varias ventanas con arcos apuntados, algunas saeteras y una torre en la parte posterior, asi como diversos modillones que son elementos de función castrense.
Próxima a esta torre se encuentra la Casa Solar de Llantada, del mismo estilo y fecha que la anterior y que ostenta en su fachada el escudo de los Salcedo.
En el barrio de Gobeo, camino de Bolumburu, esta localizada la Casa Solar de Gobeo. Ostenta en su fachada un magnifico escudo de labra popular, perteneciente a la torre de Ibarra de Zalla de las familias de Ibarra de Arzabe, Recalde y Santibáñez, bajo el escudo figura la siguiente inserción “De mi Desiderio godo y del rey V BAMBA sobrino. AÑO 1731″.
Dentro del patrimonio local, se pueden citar otros edificios interesantes :
Casa Torre de Gobeo, Palacio de Montellano, Ermita de la Flor, Ermita de San Isidro de Zokita, Palacio de Galarza, Ferreria de Bolumburu, Ermita de Santa Ana, Solar de Basualdo, Iglesia de la Inmaculada de Aranguren, Palacio de Recalde Santibáñez, Torre de Mendieta, Ermita de San Antonio en el Longar, Milenario de Abellaneda, etc.